Marinaleda:
La lucha por la tierra
Por Aitana Ocaña y Carmen Sánchez
EL CONFLICTO
La incertidumbre del pueblo
Marinaleda, el pueblo sevillano que desde la década de los ochenta lucha para conseguir la propiedad de la finca El Humoso para su explotación agrícola, vive en vilo tras la decisión de la Junta de Andalucía en 2021 de retirarle el derecho de uso de estas tierras. El Ayuntamiento y la Cooperativa de Marinaleda, en desacuerdo con esta decisión, han llevado el caso a los tribunales para lograr una sentencia que le permita mantener la explotación de la finca.
Marinaleda de un vistazo
Línea del tiempo del conflicto
La Junta lleva ya tiempo queriendo vender El Humoso. No sabemos por qué tienen tanto interés en vender lo público. ¿Por qué tiene que volver a manos privadas?”, se pregunta Manuel Prieto mientras camina por el Humoso. Manuel fue uno de los jornaleros que comenzaron la lucha para trabajar estas tierras. Ahora, no contempla la posibilidad de perder lo que tanto les costó conseguir.
Manuel Prieto, exjornalero y actual concejal del Ayuntamiento de Marinaleda
Entre las cuadrillas de jornaleros se respira incertidumbre por no saber qué será del sueño que un día consiguieron sus mayores. En el descanso matutino para reponer fuerzas conversan entre ellos, pero la mayoría evita hablar de la posible venta de El Humoso. Solo con mencionar el tema, la angustia inunda sus rostros.
En medio de ese silencio se alza la voz de María Dolores, jornalera en El Humoso, quién, con firmeza y una mezcla de optimismo y temor en sus ojos, expresa: "Yo tengo la esperanza de que eso no llegue a ningún sitio". Su determinación irradia una chispa de optimismo entre sus compañeros. Sus palabras resuenan entre sus compañeros jornaleros como un eco de resistencia ante un futuro incierto.
María Dolores, jornalera de El Humoso
La Junta de Andalucía, a través del IARA (Instituto Andaluz de Reforma Agraria), expropió en 1991 la finca de El Humoso al Duque del Infantado. Siete años después, cedió las 1.200 hectáreas a la Cooperativa Marinaleda S.C.A. para su uso y explotación. Una expropiación que, según asegura Prieto, se consiguió tras años de lucha colectiva de los vecinos del municipio.
Desde 1997 la Cooperativa Marinaleda S.C.A. representa el “motor económico de Marinaleda”, según lo definen los propios jornaleros. En 2023 generó un total 21.459 jornales, según el presidente de la cooperativa, Juan Prieto.
"Si la Junta ejecutara el desalojo de El Humoso dejarían sin trabajo a miles de familias en toda la comarca”.
En 2010, la Junta de Andalucía bajo control del PSOE desmanteló el IARA y comenzó la privatización de una serie de fincas a través de la Ley de reestructuración del sector agrícola en Andalucía promulgada en 2011. Según la Secretaria General Técnica de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta, María Jesús Gómez Rossi, esta ley permitió a la Cooperativa acceder a la propiedad de El Humoso, pero “la Cooperativa no presentó su solicitud ni en tiempo ni en forma”.
La abogada Loles Tirado sitúa el verdadero origen del conflicto entre Marinaleda y la Junta en 2021, cuando el Ayuntamiento presentó una nueva solicitud para hacerse con la propiedad de El Humoso. La Junta la rechazó con el argumento de que la documentación presentada por la Cooperativa no cumplía los requisitos formales y emitió una orden de desalojo. “El motivo del rechazo es el incumplimiento de uno de los requisitos legales: tener un número mínimo de 100 cooperativistas”, afirma Tirado. Actualmente la Cooperativa cuenta con 46 cooperativistas, según su presidente.
Ese mismo año, la Cooperativa y el Ayuntamiento de Marinaleda rechazaron la orden de desalojo de la Junta y llevaron el caso a los tribunales. Según explica Prieto, la Cooperativa “no quiere la propiedad de la tierra, sino su uso”.
La respuesta de los tribunales llegó el pasado 29 de enero, cuando el TSJA falló a favor de la Junta.
“La normativa es muy clara. Ellos tenían que conocer los requisitos cuando iniciaron la solicitud de acceso y es obligatorio tener 100 (cooperativistas) en vez de los 45 que tienen actualmente”. Explica Tirado, abogada.
En la búsqueda de "una solución justa"
La Cooperativa ha recurrido esta decisión ante el Tribunal Supremo. En paralelo al proceso legal, la Junta y la Cooperativa mantienen negociaciones para conseguir un acuerdo extrajudicial.
“Buscamos un entendimiento para que las tierras pasen a manos del Ayuntamiento o que sigan siendo de la Junta y nosotros sigamos trabajándolas”, asegura Prieto.
Desde la Junta de Andalucía, Gómez Rossi asegura que “no pretenden desalojar a los jornaleros de las tierras” y que, “buscan un acuerdo acorde a los intereses de Marinaleda”.
En este sentido, la Junta se plantea dos opciones: la concesión o la enajenación, ambas con costo económico para el pueblo. Aunque todavía no ha sido tasado por los ingenieros de la Junta, quienes determinarán el precio definitivo, según Rossi el costo oscilaría los 30 millones de euros.
En sus reuniones con la Junta, el Ayuntamiento de Marinaleda, representado por su alcalde Sergio Gómez, insiste en “una solución justa”. Gómez asegura que “el Ayuntamiento tiene el derecho preferente de esas tierras”, pero que, con un presupuesto anual que ronda los 3 millones de euros, no podrían hacer frente al pago de los 30 millones de euros que pide la Junta por las tierras. Como alternativa, propone a la Junta que las 1.2000 hectáreas sean cedidas al patrimonio municipal.
Por su parte, Gómez Rossi insiste en que la intención de la Junta es llegar a un acuerdo, pero que “la cesión no será gratis porque la ley debe ser igualitaria para todos los Ayuntamientos sin distinciones”. Y lanza una advertencia: “Si se niegan a pagar, sí se producirá el desalojo”.
Para Félix Talego, antropólogo político e investigador de Marinaleda, el pueblo representa la continuidad después de la transición de la demanda del sector de los jornaleros andaluzas de su deseo de acceder a la tierra.
“Es difícil explicar que sectores importantes de la población rural de Andalucía hayan soñado, se hayan organizado y hayan intentado acceder a la tierra como cooperativistas y Marinaleda representa eso en la transición”, asegura Talego.
"Pasaremos a la acción"
En el despacho del alcalde, donde las bandera republicana y andaluza ondean con orgullo desde hace décadas, un mapa de las tierras de Marinaleda cuelga en la pared junto a una foto del Che Guevara.
En medio de miles de papeles dispersos por la mesa, destaca una escultura de dos manos encadenadas con los puños cerrados sobre el nombre de Marinaleda. En este entorno cargado de simbolismo, Sergio Gómez reafirma su compromiso con el diálogo, aunque advierte con determinación: "Si la Junta no es capaz de ofrecer una solución viable a este conflicto, pasaremos a la acción. Nuestra historia está marcada por la lucha, la movilización y el boicot, y eso nos ha llevado a donde estamos hoy".
Ante esta problemática, el antropólogo Talego, señala que sería bueno que la Junta buscase alguna fórmula que permitiese a esos cooperativistas continuar gestionando aquello porque es una “fórmula para frenar y revertir el despoblamiento rural” , mantener el vínculo con la tierra y todo lo que simbólicamente ha representado tantos años Marinaleda.
Escucha lo que opina la abogada Loles Tirado de la sentencia del TSJA
RAÍCES
Una historia de lucha y persistencia
Marinaleda lleva décadas protagonizando manifestaciones, ocupaciones y contenciosos para mantener el control de las tierras de El Humoso. Una historia que comenzó en 1977 y que llega hasta nuestros días.
Línea del tiempo con los hechos más importantes de la historia de Marinaleda
1977
Fundación del sindicato Obreros del Campo (SOC)
Diego Cañamero, líder sindical y figura clave en la historia de Marinaleda, recuerda con emoción el día en que se fundó el sindicato Obreros del Campo (SOC).
1978
Ocupación de la Finca Bocatinaja
Manuel Prieto rememora la ocupación de la finca Bocatinaja, entre Osuna y Los Corales.Según el propio Manuel, esta ocupación fue una acción motivada por la necesidad de tener tierras para cultivar y vivir dignamente.
1979
Primeras elecciones democráticas de Marinaleda
Gana la Coalición de Unidad de los Trabajadores (CUT) con mayoría absoluta. El nuevo Ayuntamiento cambia el nombre de las calles. Las placas con menciones al franquismo son sustituidas por nombres de la lucha revolucionaria y social.
1980
Huelga del hambre contra el hambre
700 habitantes de Marinaleda inician una “Huelga de hambre contra el hambre”. Fueron catorce días de protesta bajo el lema "Tierra para el que la trabaja".
1984
Ocupación del pantano de Cordobilla
Fueron más de 40 días de ocupación del pantano para conseguir llevar agua a los terrenos de El Humoso.
1985
Se inician las ocupaciones de El Humoso
Las ocupaciones de la finca durante noventa días marcaron otro capítulo en la lucha de Marinaleda por el acceso a la tierra.
1991
La Junta de Andalucía expropia la finca de El Humoso al Duque del Infantado
1992
Se funda la Cooperativa Humar - Marinaleda S.C.A.
1992 - 1994
Se llevan a cabo ocupaciones y acciones “radicales”, según el Ayuntamiento de Marinaleda, para conseguir subsidios agrarios.
1997
La Junta de Andalucía cede la finca El Humoso a Marinaleda.
2021
La Junta de Andalucía emite una orden de desalojo contra la Cooperativa Marinaleda S.C.A.
2024
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ratifica la orden de desalojo contra la Cooperativa Marinaleda S.C.A.
EL HUMOSO
El pulmón económico de Marinaleda
Situado en una carretera de Écija, el cortijo El Humoso representa el pulmón económico de Marinaleda. Esta finca, cedida a la Cooperativa Marinaleda SCA, no solo cuenta con tierras de cultivo, sino también con un molino de aceite y una fábrica de conservas. La cooperativa, cuyo origen se remonta a las luchas jornaleras de los ochenta, es un proyecto colectivo cuyo objetivo es la generación de empleo digno mediante la venta de productos agrícolas. Estas tierras representan la fuente principal de trabajo en el pueblo.
“Esto es como quien tiene un hijo. Das la vida por él. Este es nuestro hijo, lo hemos criado”. Así explican su vínculo con El Humoso Josefa y Lela, antiguas jornaleras de la finca. Para los habitantes de Marinaleda, estas tierras no son solo un lugar de trabajo, sino un símbolo de lucha, unión y perseverancia.
“Es una apuesta por el uso de la tierra pública, colectiva y comunitaria”.
Como uno de los pioneros de la lucha, Prieto recuerda los duros años de huelgas y manifestaciones para conseguir las 1.200 hectáreas que ahora son parte fundamental de la vida en Marinaleda.
Un informe elaborado por la cooperativa sobre el estado financiero del proyecto indica que entre 2014 y 2023 se generaron 309.843 jornales. De estos, 210,630 corresponden al sector agrícola y 73,754 a la fábrica de conservas. En 2023 se cuantificaron 21.459 jornales.
Así se organiza la cooperativa local
Al aproximarse al Humoso, el paisaje de altas hierbas y diversos cultivos conduce a un bullicio de jornaleros en plena labor. Este lugar, lleno de vida, refleja el esfuerzo de generaciones que han trabajado la tierra para sostener a sus familias. A 11 km de Marinaleda, El Humoso es el alma de sus habitantes.
Jornaleros en El Humoso
Desde que la Cooperativa comenzó a trabajar la tierra en 1997 tras la cesión de la finca por la Junta de Andalucía, su principal objetivo ha sido “impulsar la economía local”, asegura Prieto. En más de dos décadas, los beneficios generados se reinvierten en el proyecto y en la creación de empleo. “En los 25 años que llevamos aquí, hemos dado un millón de jornales. Esto no es un trabajo de 100 ni de 50. Aquí vive todo el pueblo de las tierras del Cortijo”, sostiene Prieto.
Jornaleros en El Humoso
El día a día en El Humoso
Cada día, alrededor de 100 jornaleros se dividen en cuadrillas y trabajan de 9 de la mañana a 3 de la tarde cosechando cultivos como las habas. Con cestas en mano, estos trabajadores se adentran en los campos, manteniendo vivo el legado de sus padres y abuelos.
Jornaleros como Elena Martín describen estas tierras como “el corazón de Marinaleda”, un lugar que ha permitido a muchos evitar la emigración para buscar trabajo. Según datos recogidos en 2021 por la Diputación de Sevilla, ese año únicamente 2 personas emigraron del municipio, una cifra que pone de relieve la importancia del Humoso en la estabilidad del mercado laboral del pueblo. El día a día en el Humoso
Jornaleras en El Humoso
70% de mujeres en el campo
Mientras se camina por el Humoso, es evidente la fuerte presencia femenina en las labores del campo. Tradicionalmente dominado por hombres, el trabajo agrícola en Marinaleda ha evolucionado. "En esa época, las mujeres tenían muy poca presencia en el campo y nosotros queríamos que fuera una cooperativa que diera trabajo a todo el mundo, tanto a mujeres como a hombres”. Hoy el 70% de los trabajadores de la cooperativa son mujeres, confirma Prieto.
María Dolores lleva 26 años trabajando en el Humoso. Explica que su madre pertenecía al grupo que empezó a trabajar en la finca hace más de 30 años. “La unión que todos tenían tras la lucha fortaleció a la gente del pueblo. Eso sigue vigente hoy aquí, en el Humoso,” asegura.
Pese a su juventud, cuando comenzó a luchar por estas tierras, su compañera Elena Martín recuerda las caminatas diarias desde Marinaleda al Humoso: “Ahí estábamos horas y horas hasta que la guardia te echaba, con frío y con agua”. Cuenta que su padre fue uno de los pioneros que lucharon por la tierra. “Él estuvo desde el primer momento hasta el último”, asegura.
EL MODELO
Entre utopía y realidad
Marinaleda, el segundo municipio con menor tasa de paro en 2021, según los datos del INE, ofrece a sus vecinos viviendas de alquiler por 15 euros al m es, guardería por 12 euros mensuales, cuenta con una asamblea popular y organiza trabajos comunitarios... Pero ¿este modelo de gestión local tan singular se puede considerar una utopía cuando parte de la población se resiste a expresar su opinión abiertamente?
El modelo socioeconómico de Marinaleda es único en España “por su esencia y distinción”, según el antropólogo Félix Talego. Inicialmente, surgió como una alternativa al caciquismo en Andalucía, con ideales comunistas y valores jornaleros. Sin embargo, Talego explica que con el paso del tiempo el modelo terminó replicando los vicios del caciquismo tradicional, de forma que el alcalde controla los recursos públicos y crea redes clientelistas entre sus afines. A los opositores los denomina “la contra”.
La Avenida de la Libertad da a la bienvenida al pueblo con un gran cartel que proclama: "Utopía por la Paz". Este mensaje, revela la esencia de un lugar que ha decidido vivir al margen del tiempo actual y de sus convenciones.
Cuando preguntamos a los vecinos por qué consideran que Marinaleda es una utopía, responden que es un pueblo peculiar, que vive por el bien común y que es una excepción a lo que se ve en el resto de España. “Todo para todos". Ellos quieren un pueblo que cumplan las necesidades de todos su habitantes y no "de unos pocos", afirma Manuel.
"Para nosotros la utopía consiste en tener precios asequibles para que todos puedan abastecerse de lo necesario, vivienda asegurada, y que haya trabajo para todo el pueblo”
La avenida conduce a la barriada de “las casitas”: más de 350 viviendas sociales construidas sobre un terreno municipal que el Ayuntamiento cede a los vecinos. Los vecinos contribuyen con su mano de obra para la construcción y pagan una cuota mensual de 15 euros en concepto de alquiler.
Según Sergio Gómez, alcalde del municipio, es “una forma de evitar la especulación inmobiliaria”. Sin embargo, la realidad parece ser diferente. Según algunos vecinos, muchas de estas viviendas se subarriendan a precios superiores, y en algunos casos en ellas se abren tascas ilegales y se planta marihuana.
Otro proyecto por el que los vecinos definen el modelo de su pueblo como “una utopía" es la guardería municipal cuya mensualidad por alumno es de 12 euros, según asegura el alcalde de Marinaleda.
"Gracias a esta guardería muchas familias como la mía pueden acceder a un cuidado infantil de calidad y los padres pueden seguir trabajando", comenta una de las madres de los alumnos.
El silencio en las calles del pueblo se desvanece al llegar a la sede del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). La misión del sindicato consiste en “contar con todo el pueblo para lograr un pueblo mejor y hacerlo partícipe de la vida política”, explica Gómez.
Las fotos de las luchas y una imagen del Che Guevara presiden la sala. Josefa y Lela, compañeras de viejas luchas, recuerdan los días de votaciones cuando Juan Manuel Gordillo presidía la asamblea. “Él era nuestro guía. Si él decía que había que votar y hacer algo, todos lo apoyábamos”, alude Josefa.
Josefa menciona que la utopía que preside el pueblo se basa en el bien común y en la igualdad.
"Si todo el pueblo quería algo, se hacía por el bien común".
La otra Marinaleda
Sin embargo, según Talego, desde su creación la Asamblea no ha estado abierta a todos los vecinos: “El derecho a participar, a asistir y a beneficiarse de los recursos distribuidos no dependía de estar empadronado en Marinaleda, sino de participar en las movilizaciones decididas en la Asamblea”.
Existe otra cara de Marinaleda menos conocida, pero igualmente presente. Hay un sector de la población que vive desvinculado de la lucha jornalera, y ajeno a la Asamblea y a los domingos rojos. Juana (nombre ficticio por petición de la fuente) y su familia, por ejemplo, trabajan unas tierras de su propiedad y nunca han formado parte de la Cooperativa. Confiesa en privado que al vivir al margen del proyecto ideológico del Ayuntamiento han sufrido represarías.
El hecho de que, en palabras de Juana, haya gente en el pueblo que no quiera hablar “por miedo a las consecuencias” es, según Talego, la prueba de que Marinaleda “no es un camino hacia una utopía de libertad, de solvencia ciudadana y donde exista la posibilidad de decir sí o no”.
Según una encuesta anónima de este medio a 333 habitantes de Marinaleda, existe un apoyo mayoritario al proyecto, pero una cuarta parte de la población no se identifica con él.
Según Talego, estos datos se traducen en un deterioro de la participación popular en la Asamblea. A pesar de esto, “el modo de vida de los cooperativistas es lo que mantiene viva la cooperativa, evitando un deterioro definitivo de la Asamblea local”, afirma Talego.
Félix Talego, antropólogo político e investigador de Marinaleda
EL FUTURO
El legado que continúa
En las raíces de Marinaleda se encuentran historias de tenacidad y lucha, donde la tierra es más que un bien material: es su herencia más preciada y donde muchos jóvenes encuentran su sustento futuro.
Para los habitantes de Marinaleda, las tierras del Humoso son el pasado, presente y el futuro del pueblo. Ese futuro se ve ahora dubitativo por la posible venta de las tierras por parte de la Junta de Andalucía.
El lado más directo y afín al proyecto de la Cooperativa argumentan que “la tierra es para quien la trabaja” y que su venta sería la “muerte” para el pueblo, ya que muchas familias viven de ellas. La otra parte de la población, que ignora los ideales del proyecto social, remarca su postura ante los “verdaderos propietarios”, apelando a que “no se puede expropiar el terreno de nadie” y que deben ser ellos los que decidan si se vende o no.
Ante esta posibilidad de venta, algunos se sienten asustados y expectantes con la resolución final, pero la gran mayoría son optimistas y confían en que se logrará llegar a un acuerdo y podrán seguir trabajando en las tierras construyendo su futuro.
Mientras tanto, casi la mitad de la población afirma no creer que en Marinaleda haya futuro para los jóvenes, y que habría que aplicar cambios para conseguir la permanencia de estos en el pueblo y que tengan un futuro adecuado a sus intereses.
“Hay que buscar otras vías de trabajo para los jóvenes, es un pueblo pequeño, pero al no tener fábricas ni otras salidas laborales que no sea la agricultura, la juventud acabará abandonando Marinaleda”. Argumenta una vecina del pueblo.
La población hace hincapié en que es necesaria una mayor inversión en educación. El Humoso es importante para quien trabaja en él, pero defienden que Marinaleda "no es solo eso", y necesitan nuevos proyectos que puedan incluir a todo el pueblo y que sean aptos para todas las edades.
En el corazón de El Humoso, jóvenes comprometidos con el proyecto local como Ezequiel Sánchez expresan su preocupación ante la posibilidad de perder estas tierras. Ezequiel lleva dos años trabajando en la finca y asegura que “esto el día de mañana será para sus hijos”.
Gloria, jornalera desde los 16 años, comparte el mismo sentimiento. Para ella, El Humoso es el corazón del pueblo, “una tradición transmitida de padres a hijos”.
El antropólogo Félix Talego, describe la Cooperativa de El Humoso como una “alternativa que ofrece muchas más posibilidades de crecimiento para los jóvenes del pueblo”. Talego añade que, aunque “las nuevas generaciones han ido dando la espalda al mundo agrario”, en Marinaleda es diferente.
El economista Óscar García sostiene que, con niveles tan bajos de migración, el proyecto de Marinaleda es “un modelo de éxito y de desarrollo, que fija la población al territorio”, en contraste con un alto grado de despoblación rural en Andalucía.
Sin embargo, la preocupación por el futuro del pueblo se agudiza al ver los niveles de abandono escolar después de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
Formación y empleo para jóvenes
Según datos del INE 2021, ningún joven continuó sus estudios ese año. Ante esta realidad, el Ayuntamiento y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) han puesto en marcha el Programa de Empleo y Formación (PEZ).
Toñi Remensal, directora del programa, explica que este proyecto tiene como objetivo “brindar formación y empleo” a jóvenes como Braix, a quien le gustaría continuar con la tradición familiar y trabajar en los terrenos que su padre heredó de su abuelo. “En el campo siempre habrá futuro. Mejor o peor, pero siempre va a haber futuro porque es algo necesario”, asegura.
A pesar de que la mayoría de los jóvenes que participan en estos talleres no quieren trabajar en el campo al finalizarlos, este programa, que abarca distintas áreas de formación, tiene previsto aumentar la oferta. Esto es debido al alto nivel de inserción laboral de los alumnos al terminar en las diferentes áreas, no solo en el campo, siendo “el primero en la provincia en este aspecto”, afirma Remensal.
Ante las amenazas que se ciernen sobre la finca El Humoso y el desafío que plantea el alto abandono escolar, el futuro de Marinaleda y de su singular modelo de gestión local está en manos de sus jóvenes.
Braix, alumno del Programa de Formación de Marinaleda
